Friday, November 7, 2014

Las civilizaciones indígenas de México – los Aztecas (sección 2 de 3)


Volvemos a las pirámides y sacrificios humanos de los Aztecas.  
Según la mitología Azteca, el sacrificio humano era necesario para que el sol siguiera su camino en el cielo.  Se consideraba que el dios solar era muy débil, y necesitaba ayuda para mover el sol.  El sacrificio humano era la única manera de darle este apoyo.  

 Un chamán dedicado al dios del sol (también el dios de la guerra) le ofrece un sacrificio.

Si eras sacrificado, tenías un consuelo importante: a tu muerte te convertías en un dios – mucho mejor que el destino de las muchas personas que se convertían en fantasmas condenadas a errar hasta la eternidad. Todavía no me imagino que hubiera muchas personas que se sacrificasen por su propia voluntad.

Pongamos esta costumbre en su contexto: es una cosa horrible, pero no sólo la practicaban los Aztecas.  Casi todas las civilizaciones indígenas de América del Sur y América Central lo hicieron, aunque también en muchas otras partes del mundo incluyendo, con toda probabilidad, Europa.  

Además, tenemos que recordar que, cuando los Aztecas lo practicaban, los Europeos mantenían su Inquisición, y más adelante, tuvieron la guillotina y sus revoluciones y, por supuesto, tuvieron los campos de concentración de los Nazis.  En los EE.UU. nos podemos acordar de la persecución de lo que los Peregrinos llamaban brujas, la esclavitud de los negros, la matanza de los indígenas;  en Asia hubo sus revoluciones y conquistadores, etc., etc., y los Africanos… en fin, no hay que seguir, ¿verdad?



Esta gigantesca Pirámide del Sol fue considerada sagrada por los Aztecas, aunque se construyeron por otros pueblos más que mil años antes del imperio Azteca. 

Volvamos a los Aztecas: otra cosa que hay que saber sobre ellos es que les gustaban muchísimo los juegos de pelota. Su juego favorito se llamaba ullamalitzli.  Tenía significado religioso y político, pero también fue un juego.  Sólo a los aristócratas se les permitía jugar, y los espectadores ponían muchos bienes en juego... no solamente dinero sino tierras, plumas ceremoniales, hasta sus propios hijos.  A veces los que perdían se convertían en esclavos para pagar una deuda de juego. 
Es decir, sinceramente, querían estos juegos.

Todas las ciudades Aztecas tenían su campo de pelota en la sección ritualmente sagrada. 
La norma más importante de este juego es que la pelota nunca debía tocar la tierra.  Nunca. 
En la versión Azteca, los jugadores no tenían permitido tocar la pelota con sus manos, ni sus pies, sus piernas, sus pechos; solamente con sus rodillas, codos, cabezas y caderas.  


Un campo para el juego ullamalitzli en forma de la letra “T.”  Hay dos jugadores por cada lado. 

El juego lo practicaban no sólo los Aztecas sino también la mayoría de los pueblos antiguos de México incluyendo a los Mayas, Olmecas, Toltecas y otros.  Sus orígenes anteceden a los Aztecas por más de 1.000 años.  

El objetivo del juego era hacer entrar la pelota por el agujero en el centro de un anillo de piedra ubicado en un lado del campo.  Fue tan difícil que algunos campos no tenían estos anillos de piedra, pues parece que nadie esperaba poder realizar el objetivo.  

Si ni uno u otro equipo podía hacer entrar la pelota por el agujero, el equipo ganador era seleccionado contando el número de puntos obtenidos. Una manera de ganar puntos era dirigir la pelota de forma que pegaba en uno de seis marcos ubicados en las barreras de piedra por los dos lados del campo. 
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En nuestro proyecto documental, Strong Roots, Bright Flowers:  Arts of Mexican Immigrants and Chicanos, entrevistamos a un percusionista Azteca y vemos un fragmento de una ceremonia Azteca para aprender más sobre los valores de esta interesantísima cultura.  Para conocer cómo avanza nuestro trabajo, apúntate AQUÍ para recibir nuestras noticias.