Volvemos a las pirámides y sacrificios humanos de los Aztecas.
Según la mitología Azteca, el sacrificio humano era necesario
para que el sol siguiera su camino en el cielo.
Se consideraba que el dios solar era muy débil, y necesitaba ayuda para
mover el sol. El sacrificio humano era
la única manera de darle este apoyo.
Un chamán dedicado al dios
del sol (también el dios de la guerra) le ofrece un sacrificio.
Si eras sacrificado, tenías un consuelo importante: a tu muerte te
convertías en un dios – mucho mejor que el destino de las muchas personas que
se convertían en fantasmas condenadas a errar hasta la eternidad. Todavía no me
imagino que hubiera muchas personas que se sacrificasen por su propia voluntad.
Pongamos esta costumbre en su contexto: es una cosa
horrible, pero no sólo la practicaban los Aztecas. Casi todas las civilizaciones indígenas de
América del Sur y América Central lo hicieron, aunque también en muchas otras
partes del mundo incluyendo, con toda probabilidad, Europa.
Además, tenemos que recordar que, cuando los Aztecas lo
practicaban, los Europeos mantenían su Inquisición, y más adelante, tuvieron la
guillotina y sus revoluciones y, por supuesto, tuvieron los campos de
concentración de los Nazis. En los
EE.UU. nos podemos acordar de la persecución de lo que los Peregrinos llamaban brujas,
la esclavitud de los negros, la matanza de los indígenas; en Asia hubo sus revoluciones y
conquistadores, etc., etc., y los Africanos… en fin, no hay que seguir, ¿verdad?
Esta gigantesca Pirámide del Sol fue considerada
sagrada por los Aztecas, aunque se construyeron por otros pueblos más que mil
años antes del imperio Azteca.
Volvamos a los Aztecas: otra cosa que hay que saber sobre
ellos es que les gustaban muchísimo los juegos de pelota. Su juego favorito se
llamaba ullamalitzli. Tenía significado religioso y político, pero
también fue un juego. Sólo a los
aristócratas se les permitía jugar, y los espectadores ponían muchos bienes en
juego... no solamente dinero sino tierras, plumas ceremoniales, hasta sus
propios hijos. A veces los que perdían
se convertían en esclavos para pagar una deuda de juego.
Es decir, sinceramente, querían estos juegos.
Todas las ciudades Aztecas tenían su campo de pelota en
la sección ritualmente sagrada.
La norma más importante de este juego es que la pelota
nunca debía tocar la tierra. Nunca.
En la versión Azteca, los jugadores no tenían permitido
tocar la pelota con sus manos, ni sus pies, sus piernas, sus pechos; solamente
con sus rodillas, codos, cabezas y caderas.
Un campo para el juego ullamalitzli en forma de la letra “T.” Hay dos jugadores por cada lado.
El juego lo practicaban no sólo los Aztecas sino también
la mayoría de los pueblos antiguos de México incluyendo a los Mayas, Olmecas,
Toltecas y otros. Sus orígenes anteceden
a los Aztecas por más de 1.000 años.
El objetivo del juego era hacer entrar la pelota por el
agujero en el centro de un anillo de piedra ubicado en un lado del campo. Fue tan difícil que algunos campos no tenían
estos anillos de piedra, pues parece que nadie esperaba poder realizar el
objetivo.
Si ni uno u otro equipo podía hacer entrar la pelota por
el agujero, el equipo ganador era seleccionado contando el número de puntos
obtenidos. Una manera de ganar puntos era dirigir la pelota de forma que pegaba
en uno de seis marcos ubicados en las barreras de piedra por los dos lados del
campo.
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En nuestro proyecto documental, Strong Roots, Bright Flowers: Arts
of Mexican Immigrants and Chicanos, entrevistamos a un percusionista Azteca
y vemos un fragmento de una ceremonia Azteca para aprender más sobre los
valores de esta interesantísima cultura.
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